Los pacientes están fuera de peligro y son atendidos en sus casas. Todos son de Corzuela, una localidad de 10.000 habitantes ubicada 240 kilómetros al sudoeste de Resistencia, y muy próxima a Charata, la ciudad que más casos de la enfermedad tuvo y la que más temor tiene a una nueva epidemia. Más cerca aún está de Campo Largo, el municipio en el que comenzó el brote doce meses atrás.
Según el ministro de Salud, Francisco Baquero, la información recabada sobre los nuevos casos permite suponer que los enfermos contrajeron el virus en viajes realizados a Santiago del Estero y Santa Fe.
Aunque los pacientes están en sus domicilios y aislados, se decidió habilitar en el hospital local un consultorio exclusivamente destinado a atender personas con síntomas de dengue, y se acondicionó una sala de aislamiento para eventuales nuevos pacientes. También se fumigó la zona urbana.
El Chaco tuvo el año pasado cerca de 13.000 casos de dengue, según los registros del gobierno provincial, aunque algunos intendentes y organizaciones no gubernamentales creen que la cifra fue muy superior. En Charata, por ejemplo, la municipalidad hizo un censo que arrojó que allí hubo más de 12.000 enfermos, mientras que los datos oficiales consignaron, para ese mismo lugar, sólo 3.172 infectados.
Entre quienes ya padecieron el virus, el principal temor es a sufrir la enfermedad nuevamente y a través de una cepa viral distinta a la que circuló el año pasado, algo que abriría la posibilidad de contraer dengue hemorrágico, una variante potencialmente mortal.
En la provincia, el brote de 2009 se combinó además con una batalla política entre el gobierno kirchnerista provincial y la oposición radical, que cruzaron acusaciones. Incluso la epidemia fue uno de los elementos que desató una tormenta en el matrimonio conformado por el gobernador Jorge Capitanich y su esposa, Sandra Mendoza, la entonces ministra de Salud.
Mendoza es ahora diputada nacional, y hace poco salió a decir que en el Chaco "hay dengue pero se lo oculta". El ministro actual, Francisco Baquero, no disimuló su fastidio: "No puede decir impunemente cualquier cosa", reprochó. Y agregó que "se están tomando todas las acciones preventivas para esperar una nueva ola del virus. "Algunos casos vamos a tener, pero no en la magnitud sufrida antes", aseguró.
fuente:clarin.com

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